Hay segundos puestos que también merecen festejarse. Porque no todo se mide por quién levanta la copa.
Iara Saracho llegó este miércoles a la final del Mundialito de Ciudades de OLGA representando a Río Grande y a Tierra del Fuego. En la definición obtuvo el 49% de los votos, apenas dos puntos por debajo de Corrientes-Ituzaingó, y terminó como subcampeona a nivel nacional.
Pero el resultado final es apenas una parte de esta historia.
Durante todo el recorrido, Iara tuvo una tarea que fue mucho más grande que participar de una competencia: contar quiénes somos.
Y lo hizo hablando de Río Grande, de su gente, de su historia, de una ciudad marcada por el trabajo y por la industria, de quienes llegaron desde distintos lugares del país para hacer su vida en el sur y de quienes hoy siguen construyendo su futuro acá.
También llevó consigo una causa que para los fueguinos no es ajena ni lejana. Malvinas estuvo presente en su relato, como parte de una identidad que atraviesa a Tierra del Fuego y que se proyecta sobre el Atlántico Sur.
Eso también fue lo que Iara puso sobre la pantalla: un pedacito de este extremo del país. Una ciudad que muchas veces necesita ser contada para que el resto de la Argentina conozca lo que significa vivir, trabajar y crecer en el sur.
Y esta vez hubo una ciudad entera acompañando.
Los votos llegaron desde Río Grande, desde Ushuaia y desde distintos puntos de Tierra del Fuego. También desde afuera de la Isla, porque hay fueguinos que viven lejos pero que reconocen inmediatamente ese sentimiento cuando aparece el nombre de su lugar.
Canal 13 de Río Grande acompañó las transmisiones y las redes hicieron visible ese entusiasmo: mensajes, compartidas, fotos y aliento para una representante que logró llegar hasta la última instancia.
Por eso, sí: hay que reconocer este segundo puesto.
Porque Iara llegó a una final nacional. Porque puso a Río Grande en una pantalla nacional. Porque habló de Malvinas. Porque llevó al centro de la escena al Atlántico Sur. Y porque, durante todo el camino, hizo que muchos riograndenses y fueguinos, estuvieran donde estuvieran, sintieran un poquito más cerca de su ciudad.
La copa quedó a dos puntos. Pero Río Grande llegó hasta el final. Y con Iara llegaron también nuestra historia, Malvinas, el Atlántico Sur y el orgullo de ser fueguinos.