A la crisis económica se suma la competencia de las plataformas digitales. La dirigente cuestionó que aplicaciones como Uber y DiDi puedan cobrar alrededor de $5.000 al pasajero y terminar pagando cerca de $2.000 al conductor. “Nos está descontando entre un 50 y un 60% de los viajes”, afirmó, y remarcó que existen recorridos en los que lo obtenido no alcanza siquiera para cubrir el combustible utilizado. La referente también alertó sobre el impacto que la caída de ingresos tiene en la vida cotidiana de los trabajadores y en la posibilidad de renovar los vehículos. “Estoy jubilada y sigo trabajando y no me alcanza”, expresó. Además, cuestionó el sistema de premios de las plataformas y consideró que la gran cantidad de conductores disponibles termina presionando los valores de los viajes hacia abajo. Finalmente, Fuentes reclamó mayores controles y manifestó preocupación por el futuro del sector, especialmente ante el avance de vehículos autónomos que comienzan a probarse en Buenos Aires. “Estamos vecinos contra vecinos. Ese vecino que hoy me está matando mi trabajo, ayer lo llevé como pasajero”, resumió sobre una actividad que enfrenta menos pasajeros, mayores costos y una competencia cada vez más fuerte