domingo 12 de julio de 2026 - Edición Nº754

Provinciales | 12 jul 2026

Mundial Estados Unidos 2026

Por Malvinas, por el Diego, por la Última de Leo: Argentina a Semifinales con Inglaterra

11:11 |Un golazo inolvidable de Julián Álvarez y otro de Lautaro Martínez para liquidar el partido en el segundo tiempo del alargue. La Selección no jugó bien, pero tiene mucho corazón y va al frente.


Si la Scaloneta nació con un ADN de muy buen juego y solidez. Si nos acostumbramos en Qatar que no en todos los partidos se iba a padecer. La nueva versión de la Selección campeona del mundo viene con el sufrimiento incorporado. Argentina se metió entre los cuatro primeros del Mundial 2026 y hoy será la mejor noticia para un equipo sabe en su interior que no jugó bien, que no supo aprovechar a fondo que Suiza, en los 90, jugó casi media hora con uno menos. Por eso, este versión que las redes rebautizaron la Infartoneta, festeja más que nunca el resultado que lo pone en semifinales contra Inglaterra.

Difícil de medir cuál de las dos cosas pesa más y si necesariamente una acción resultado de la otra, pero el partido arrancó con Suiza teniendo la pelota o Argentina cediéndosela. A la Selección le cayó bien de entrada planchar el juego, sacarle ritmo intentando que la dupla Xhaka (10) – Freuler (8) no encontraran la velocidad que necesitan para explotar a Ndoye que tirado por izquierda sería todo la noche un dolor de muelas. Sí, de muelas, esos que cuando parecen que se van, reaparecen.

La Scaloneta decidió que el primer tiempo no jugaría con la pelota como lo suele hacer. Eligió virar un poco a la verticalidad (varios pelotazos largos a Julián) y a no juntar tanto pase cuando superaba la mitad de cancha. La intención no parecía mala, pero se encontraría con un problema antes y después del primer gol del equipo. Y era que el porcentaje de error de Enzo y Alexis estaba muy alto. No tanto en cantidad, sino en situaciones que comprometían a toda la defensa. Mientras, De Paul se las ingeniaba para ayudar a Molina con la marca del ligerito Ndoye.

Firme la dupla central tapando los agujeros que venían dejando los volantes, Paredes entendió que debía hacerse más cargo del inicio del juego. Y se empezó a juntar con un Messi que en los primeros minutos aparecía aislado por la derecha. Sólo una vez necesitaron conectar bien para generar dos córners. Samuel, desde el banco, dibujaba con sus movimientos cómo había que ir a buscar ese tiro de esquina y la idea tuvo resultado. Amagar hacia adentro e ir a buscar el primer palo como para que uno de los menos altos anticipara a toda Suiza. El cabezazo de Mac Allister cruzado para el 1-0 cambiaría el estado de ánimo de la Selección, pero para nada influiría en el sistema elegido.

Suiza seguiría siendo quien tendría más la pelota aunque sin lastimar. La cuestión era que no fuera la propia Argentina quien le facilitara la historia. Porque en otra reacción tardía el medio, Sow tuvo para pegarle desde afuera de frente. Fue a las manos del Dibu pero también una señal de cuál podría ser el problema de la Selección.

En la pausa de hidratación fue muy claro cómo Scaloni y Paredes hablaban y hablaban. Había ruido en el medio. En definitiva, a la Selección le faltaba juego. Con mayor o menor tenencia, era raro ver al equipo con tan poca precisión. En salida, en el medio y en ataque. Encima, los suizos no daban muchas vueltas: cuando Argentina rompía la línea, ellos cortaban con foul. No le daban aire para que creciera.

Las urgencias del que va perdiendo por un lado se encontraba con la necesidad del otro de jugar mejor se vieron a flor de piel en el segundo tiempo. Los suizos entendieron que necesitaba más malicia en ataque, y Argentina leyó que esa desesperación rival podía darles la posibilidad de liquidar la historia con una contra. Las dos cosas se fueron dando tal cual pero el que aprovecharía su momento sería Suiza ante una Scaloneta que no reaccionaba. Dibu tapó un cabezazo difícil, luego un derechazo hasta que no pudo hacer nada cuando Ndoye, tras una buena pared dejando clavados a De Paul y a Molina, metió un derechazo cruzado para el 1-1.

¿Cuándo llegaría la reacción? Ni siquiera la roja al Embolo (por simular, tenía amarilla y vio la segunda), cambió la tendencia. La posesión seguía siendo suiza y Argentina penaba para recuperar la pelota esperando a veces muy replegado. Con uno más, el panorama debía cambiar inevitablemente. Los cambios, quizás tardíos de Scaloni, debían ser el revulsivo necesario.

Messi buscaba la pelota, pero recibía en sectores del campo en lo que es menos preocupante para los rivales. Se notaba, como en otros partidos, que debía aparecer un rato de su magia para desenroscar una noche en la que menos minutos había aparecido el campeón del mundo. Nico González se clavaba por la izquierda adelante, Lautaro ya estaba de 9 full y Julián buscaba su lugar más por derecha.

Ya estaba claro hacía tiempo que se rompía el empate con alguna resolución más individual que colectiva porque llegaba la Selección no quería jugar el suplementario. Había que cerrarlo ya. Los suizos se habían resignado a aguantar a que terminara los 90, ganar aire y trasladar la desesperación al que estaba obligado por historia, por actualidad y porque era uno más.

Messi no andaba con la capa de superhéroe a mano aunque inventaba su primer enganche de la noche para sacar un derechazo que pasó cerca. Siguió pidiéndola e intentó forzar un tiro libre que no llegaba. Luego sacó de la galera un centro cambiando la pelota de zurda a derecha que generó el corner que terminó con Lisandro Martínez empalmando la zurda y el arquero la sacó justito. Veintisiete minutos con uno más y la Selección no había sacado venta. Este equipo estaba destinado a sufrir una vez más un suplementario.

Suplementario en el que Argentina, facilitado por el hombre de más, recuperó definitivamente la pelota. Con el ingreso de Almada, Scaloni sumaba una opción de uno contra uno y tiro desde lejos que podía desarmar le ordenadísima defensa suiza. Pero chocaba una y otra vez. Las asociaciones futboleras que suelen definir las historias de un equipo no aparecían. Leo buscaba, inventaba un tiro libre y tampoco por ese camino se llevaba a nada.

Los minutos pasaban y los suizos se daban el lujo de pisar el área del Dibu. El Flaco López en cancha para quemar las naves con tres 9. No había caso. La fluidez no había aparecido en toda la noche y la acción individual debía romper la pared. Y llegó de la manera que debía llegar. Si no era golazo, no había cómo destrabar las limitaciones propias. Julián, que había corrido a todos pero sin chances, inventó un golazo que será futbolísticamente, lo más lindo de la Scaloneta. El remate de Lautaro, tras una corrida de Almada que el arquero le tapó, le dio un tono de fiesta al final. Argentina está entre los cuatro mejores del Mundial, la Selección tiene un desafío futbolístico y emocional impresionante. El salto de calidad será necesario para que el sueño de una final se pueda hacer realidad.

 

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