Del humilde deseo que se elevó desde el Sur de la Patagonia al compromiso asumido bien al Norte, a 9.950 kilómetros de Río Grande, con la cercanía sentimental de quien honra la historia. La Selección Argentina se ha puesto en marcha para cumplirle el sueño al Centro de Veteranos de la Guerra de Malvinas, a “los pibes de Malvinas” como se identificaron desde Tierra del Fuego los integrantes de ese espacio para la memoria sobre la lucha armada en las Islas.
“Queremos pedirles humildemente a nuestra gran Selección que nos cumpla un gran deseo, un gran sueño, tener una camiseta, la que nos representa en todo el mundo. Mostrarla sería mucho más que un objetivo: sería un puente entre los héroes de Malvinas y los campeones del mundo, un símbolo de unidad, orgullo y amor a nuestra bandera”, habían pedido a través de un clip los representantes del Centro. Y el mensaje llegó.
“Vamos a estar encantados de poder apoyarlos y si ellos quieren esa camiseta la tendrán”, le respondió Alexis Mac Allister a Olé, confirmando lo que ya se había comenzado a motorizar: la firma de todos los campeones del mundo en una elástica que una vez finalizada la Copa del Mundo, por cuestiones de logística, estará llegando a Río Grande para que el “ puente” entre los ganadores de Qatar 2022 y los héroes que combatieron en las Malvinas. En privado, otros futbolistas también le hicieron llegar a través de sus familiares un mensaje a los veteranos, como ocurrió con Nahuel Molina, para ponerse a disposición.
"Fue por mi hermana. Me mandó el video, y apenas ocurrió intentar conseguir la camiseta. Todavía no se la pudimos hacer llegar, pero que cuenten con eso que la verdad que llega", le respondió el propio futbolista a Olé este lunes, durante el Media Oportunity que se celebró en la previa del último entrenamiento de la Selección antes de jugar frente a Egipto por los octavos de final del Mundial. Y fue una alegría que llegó al extremo Sur de la Patagonia.
Para los integrantes del Centro de Veteranos de Guerra de Malvinas "Río Grande" sueñan con preservar ese anhelo en las paredes del museo que cuidan y mantienen vivo cada día, un espacio dedicado a honrar la memoria de quienes combatieron en las Islas durante la guerra con Gran Bretaña. Para ellos, contar con una camiseta firmada por los futbolistas de la Selección tendría un enorme valor simbólico: sería una muestra de reconocimiento y fortalecería ese vínculo profundo e inquebrantable que los une con el pueblo argentino.
Eso buscó transmitir ese clip realizado por Roberto Tapia y Mariano Cerda, que duró cerca de un minuto y llegó al corazón de todos. Las palabras de ellos, como las de Eduardo Javier Ojeda, nacido en Lomas de Zamora, quien tenía apenas 18 años cuando embarcó como Cabo Segundo en el Buque de Desembarco ARA Cabo San Antonio, fueron impactantes. También las de Roma Alancay, jujeño de El Aguilar, que con 21 años integró la tripulación del Rompehielos ARA Almirante Irízar, convertido durante el conflicto en Buque Hospital.
Eso buscó transmitir ese clip realizado por Roberto Tapia y Mariano Cerda, que duró cerca de un minuto y llegó al corazón de todos. Las palabras de ellos, como las de Eduardo Javier Ojeda, nacido en Lomas de Zamora, quien tenía apenas 18 años cuando embarcó como Cabo Segundo en el Buque de Desembarco ARA Cabo San Antonio, fueron impactantes. También las de Roma Alancay, jujeño de El Aguilar, que con 21 años integró la tripulación del Rompehielos ARA Almirante Irízar, convertido durante el conflicto en Buque Hospital.