Con la nueva determinación oficial, la bandera a cuadros se bajará directamente en la ciudad, lo que implica ajustes en el operativo general: desde la logística de la prueba hasta el esquema de seguridad previsto para la llegada. El cambio también busca reforzar el impacto deportivo y turístico del evento en Ushuaia. Para los aficionados, el arribo a la capital provincial suma un atractivo extra, especialmente por la convocatoria histórica que suele acompañar el ingreso de los pilotos tras atravesar los caminos fueguinos. La confirmación, además, devuelve una postal emblemática de la competencia: motos cubiertas de barro, pilotos exhaustos y una multitud que se reúne para vivir el cierre de una de las pruebas más representativas del motociclismo patagónico