

“Nunca mucho costó poco”. Esta sentencia de Miguel de Cervantes puede aplicarse a infinidad de cuestiones de la vida, por lo que el amor no iba a ser menos. El tema universal por excelencia ha inspirado millones de poemas, canciones, películas, manuscritos, obras de teatro... llenos de dudas, alabanzas, penas y llantos de amores perdidos. Pues, ¿acaso existe una clave para que una relación dure para siempre?
En materia de relaciones interpersonales (ya sea parejas, amistades o familias) no existe una varita mágica que pueda asegurar que nunca se vayan a romper. Sin embargo, es evidente que para que una relación funcione es necesario un esfuerzo constante y diario. En la década de 1970, los psicólogos Irwin Altman y Dalmas Taylor desarrollaron una teoría, conocida como la teoría de la cebolla, a la que se adhieren las parejas más felices.
La teoría de la cebolla ofrece un enfoque interesante para comprender cómo las parejas más felices construyen y mantienen vínculos sólidos y duraderos. Inspirada en la estructura de esta planta, propone que las relaciones deben desarrollarse capa por capa, avanzando de forma gradual y consciente hacia niveles más profundos de intimidad y comprensión.
Cada capa de la cebolla representa un aspecto diferente de la relación, desde los fundamentos iniciales hasta las profundidades emocionales que únicamente se alcanzan con tiempo, paciencia y esfuerzo mutuo. Al igual que una cebolla, una relación exitosa requiere atención tanto para preservar las capas esenciales como para eliminar aquellas que ya no son útiles o que pueden ser dañinas.
La teoría de la cebolla divide las relaciones en diferentes niveles, cada uno de los cuales simboliza una capa que las parejas deben trabajar para alcanzar y mantener. La primera capa es la de la atracción y el conocimiento básico, cuyo nivel representa los primeros pasos de una relación, donde predominan la atracción física, la química inicial y el interés mutuo. En esta etapa, las parejas comparten información básica sobre sí mismas, como gustos, pasatiempos y antecedentes. Aunque esta capa puede parecer menos profunda, es crucial para establecer un punto de partida y evaluar la compatibilidad inicial.